Hace un año la gata Isaura de nuestra familia enfermó, con 16 años de vida. Mi hijo eligió una veterinaria especializada, segun decia su publicidad.

Después de los análisis de ley, necesarios y urgentes, el pronóstico de la profesional no indicaba para nada que no tenía mas futuro el pequeño animal; al contrario daba esperanzas, pero esperanzas basadas en el aire, pero tampoco en eso, sino en el afán de hacerse de ingresos vía tal y cual análisis al animal viejisimo, enfermo y sin fuerzas para nada.
Ingresos a costa de la desolación de un joven que busca solución para su mascota y confia en un «profesional».
No se espera recibir una respuesta que no se ajuste a la verdad de la situación que atravieza la mascota, sino la verdad tal y como se evidencia de su estado de salud y de los resultados de los análisis practicados.
Frente a la nula recuperación de la postración y dolores que sufre la gata, la veterinaria señala que la gata no da para mas, en menos de 4 días y hay que hacerla dormir. Resignados aceptamos ese desenlace, pero para lo cual nos cobra 100 soles más para aplicarle la sustancia que cejará con su vida de la mascota.
¿Cómo no decir de buenas a primeras que la mascota no tiene futuro, por la edad avanzada, por los sintomas que tiene y por las enfermades que producen dichos dolores y sufrimientos a la gata? Claro teniendo en manos los primeros análisis. Esperan practicar o jugar con la vida del animal y las expectativas del cliente, y asi hacerse de unos soles mas.
Hoy se fue Milo, mi otra mascota. Ocho años acompañándonos a nosotros los humanos, alegrando muchos momentos de los integrantes de la familia.

Al parecer su enfermedad ya iba desarrollandose lenta pero perniciosamente. Erliquia. Las dos primeras veterinarias hicieron lo que pudieron, pero no lo hicieron con todo el arsenal médico y cientifico básico para estos casos; pues no llegaron a determinar que era la erliquia y hacian lo que podían frente a la genéricamante llamada hemoparasitosis, mientras seguía consumiéndose la salud y vida de mi perrito.
Fue el tercer veterinario quien llegó a determinar la causa profunda de su enfermedad y los síntomas, dolores y problemas que lo tenian postrado ya hace mas de 10 días, cuando después de vomitar una madrugada ya no pudo levantarse al día siguiente y caminar y hacer todas sus actividades cotidianas.
A diferencia de la experiencia con mi gata, que caimos en manos de viles mercaderes con la salud y vida de las mascotas, en esta oportunidad llegamos a dos veterinarias del barrio que no avanzaron de la generalidad del diagnóstico y tratamiento y cuando llegamos al tercer profesional en animales, la salud del can, estaba ya completa e irreversiblemente deteriorada.
Cuarentiocho horas de internamiento, y no pudo superar los problemas renales, neurológicos y digestivos.
En esta última oportunidad, el médico veterinario procuró los análisis pertinentes y con la verdad por delante, fue alcanzandonos los resultados y la evolución del paciente canino, nada positivos. Y en cuanto a costos, no cobró mas alla de las tarifas standar y menos se aprovechó de las circunstancias. Todo un caballero, para un gran perro como fue Milo, R.I.P.

























y mi hermanita, aun adolescente.